9 de septiembre de 2022

AFAS continúa trabajando en el proyecto Mi CASA. Una vida en comunidad

Fiel a su espíritu de vanguardia y de trabajo en favor de las personas con discapacidad intelectual, desde hace ya varios meses AFAS viene trabajando en la puesta en marcha en Tomelloso de un ambicioso e innovador proyecto de transformación residencial y social. Se trata del proyecto conocido con el nombre de Mi CASA. Una vida en comunidad, convocado desde el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, para cuyo desarrollo y puesta en práctica tan solo se han seleccionado a tres entidades en toda Castilla-La Mancha. 

Mi CASA. Una vida en comunidad es un proyecto de innovación social de Plena Inclusión para promover la vida en comunidad de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que necesitan más apoyos. Está financiado por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, a través de los fondos NextGenerationEU de la Unión Europea.

El proyecto busca la desinstitucionalización de personas con discapacidad intelectual, lo que se traduce en que personas que hasta el momento vivían en entornos residenciales pasen a hacerlo en viviendas en la comunidad o, como muy bien marca y define el propio proyecto, en casas normales en barrios normales.

En concreto, AFAS se ha comprometido a acompañar la transición a comunidad de 11 de las personas que actualmente están en su servicio de alojamiento. Para ello este mes pondrá en marcha dos viviendas fuera del entorno de calle Lugo. La entidad lleva meses trabajando para la elección de los mejores espacios e infraestructuras.

Al mismo tiempo, AFAS continúa el proceso de información y acompañamiento a las personas y sus familias, así como el de formación específica de los profesionales implicados en el proyecto. Todo para que Mi Casa. Una vida en comunidad sea una feliz realidad que sume inclusión a nuestra ciudad.

Y es que este proyecto no significa una simple mudanza; implica un cambio en el modelo de acompañamiento, de tal modo que las personas con discapacidad intelectual puedan desarrollar sus vidas en sus barrios, aprovechando los recursos existentes en sus ciudades y pueblos y aportando todo lo bueno que ellos tienen en aquellos círculos, grupos, asociaciones y espacios en los que se muevan, espacios de convivencia que deberían ser cada vez más numerosos y más variados.